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La composición de la basura es la prueba de que pasamos de un estilo de vida en donde predominaban los productos orgánicos, a uno de productos industrializados. Así, el contenedor de basura que hasta hace algunos años estaba repleto principalmente de restos de comida, vidrio y cartón, ahora contiene una gran variedad de plásticos, latas, empaques y todo tipo de materiales, de difícil degradación.

 

Los periodos de descomposición de la basura varían enormemente de acuerdo con las sustancias y materiales de que está hecha y con las condiciones de aire, luz solar y humedad prevalecientes.

 

Por citar algunos ejemplos: mientras los desechos orgánicos, tardan tan sólo 4 semanas en promedio en degradarse (claro esta, siempre y cuando no se mezclen con desechos inorgánicos o sustancias químicas) las botellas de vidrio, en cualquiera de sus presentaciones, pueden durar hasta 4,000 años en degradarse, ya que para los componentes naturales del suelo es una tarea titánica transformarlas. Sin embargo, el vidrio que es elaborado con arena y carbonatos de sodio y calcio, es un material 100% reciclable.

 

Otros ejemplos también interesantes y cotidianos son los volantes, panfletos y propaganda impresa de papel que anda por todos lados. En este caso, la lluvia, el sol y el viento los afectan antes de ser presas de bacterias o de hongos del suelo; incluso si se encuentran en una lluvia fuerte se disuelven en celulosa y anilinas, por lo que no pasarán más de 3 a 4 meses en desintegrarse.

 

Bajo los rayos del sol, una colilla de cigarro con filtro puede demorar hasta 2 años en desaparecer. El filtro es de acetato de celulosa y las bacterias del suelo acostumbradas a combatir materia orgánica, no pueden atacarla de entrada. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.

 

Un trozo de chicle masticado se deshace hasta en 5 años por acción del oxígeno; es un material muy duro que luego empieza a resquebrajarse hasta desaparecer. El chicle es una mezcla de gomas de resinas naturales, sintéticas, azúcar, aromatizantes y colorantes.

 

10 años es el tiempo que tarda la naturaleza en transformar una lata de refresco o cerveza al estado de óxido de hierro. Por lo general las latas tienen 210 micrones de espesor de aluminio recubierto de barniz y de estaño. A la intemperie, hace falta mucha lluvia y humedad para que el óxido las cubra totalmente.

 

En los envases de tetra brik, el 75% de su estructura es de celulosa, el 20% de polietileno puro de baja densidad y el 5% de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio, por lo que esta mezcla de materiales puede perdurar hasta 30 años en la naturaleza.

 

El unicel, no es un material biodegradable. Está presente en gran parte del embalaje de artículos electrónicos. Y así como se recibe, en la mayoría de los casos, se tira a la basura. Lo máximo que puede hacer la naturaleza con su estructura es dividirla en moléculas mínimas, sin embargo, estas permanecen al menos 100 años en el ambiente.

 

Las botellas de plástico, también conocidas como PET (polietilentereftalato) pierden tonicidad y se fragmentan al aire libre. Enterradas son casi eternas, pues los microorganismos no tienen forma de atacarlas, por lo que pueden perdurar entre 100 y 1,000 años en el ambiente. Las bolsas de plástico, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella, pues están hechas de polietileno de baja densidad. La naturaleza suele entablar una “batalla” dura contra estos elementos que perduran hasta 150 años.

 

Un zapato tenis está compuesto por cuero, tela, goma y, en algunos casos, de espumas sintéticas; por lo que pasan por varias etapas de degradación. Lo primero que desaparece son las partes formadas de tela y cuero. Su interior se degrada lentamente hasta el orden de los 200 años para desaparecer.

 

Más de 1,000 años tardará una pila como las que usamos en los controles remotos en desintegrarse. Sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan. La mayoría tienen mercurio, pero otras también pueden tener zinc, cromo, arsénico, plomo o cadmio, los cuales pueden empezar a separarse luego de 50 años al aire libre, pero permanecerán como agentes nocivos por siempre.

 

“Podemos contribuir a solucionar el problema comprando menos productos desechables, no reciclables, que aumentan el volumen de los desechos, y segregando correctamente los residuos para ser dispuestos para su reciclaje o bien reutilizarlos siempre que sea posible”. Hasta la próxima.

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Comentario de Mauro Escalada el julio 20, 2012 a las 8:55pm

muy bueno tu artículo. Te gustaría publicarlo en esta comunidad http://hagamoseco.com/comunidad/

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