Sociedad Ambiental

Red Social Ambiental Iberoamericana

Por Mariana García Torres (Directora en representación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires del ERAS, Ente Regulador de Agua y Saneamiento)

“Produce una inmensa tristeza pensar que  la naturaleza habla mientras el género humano no escucha ”  (Victor Hugo)

 

Desde la Cumbre de Estocolmo, hito indiscutible en materia ambiental y de reconocimiento de importantes derechos y obligaciones frente a los ecosistemas, en 1972, se institucionalizó el 26 de febrero como el Día Mundial de la Educación Ambiental. Podemos decir, que hoy la educación ambiental cumple 40 años. Pero  tal vez, si miramos a nuestro alrededor y hacemos un balance de cómo nos portamos frente al ambiente, muchas veces el aniversario nos pasó por alto o fuimos ignorantes y nos recordamos saludarlo.

Que paradoja. Justo hoy en una provincia de nuestra Argentina, La Rioja, se produce una manifestación masiva en la ciudad de Famatina, donde casi 10.000 personas están intentando ser escuchados por las autoridades provinciales, oponiéndose a un proyecto de Mega minería a cielo abierto. La protesta o manifestación social, no es nueva. Data del 2006. Lamentablemente gestiones de distintos gobiernos no han escuchado a la sociedad civil, y hoy la encuentra unida, como nunca antes se vi (con la salvedad del reclamo contra Botnia, en Gualeguaychu, provincia de Entre Ríos). Seguramente en varios países se han llevado a cabo distintos festejos en alusión al significado de la educación ambiental: esto es, concientizar a los estados y ciudadanos acerca de los cuidados y la protección, conservación y empleo de nuestros recursos naturales.

Aprovechemos en estos días, para reflexionar juntos sobre la importancia de educarnos en esta materia, que para muchos es una moda hoy, pero para muchos otros, no, sino una cuestión de vida. Si a edades tempranas comenzáramos a ponderar la relevancia de cuidar nuestros vitales recursos naturales, como el agua, los glaciares, los bosques, los mares, la fauna, la flora, entre otros, quizás pudiéramos ser más sanos y cautelosos a la hora de elegir que sistema o modelo productivo de ciudad de desarrollo y sustentable de provincia, de país y de región queremos llevar a la mesa de discusión. Y podamos pensar que muchas cuestiones no deben ser resueltas en escritorios, y sin la presencia del ojo de la participación ciudadana., y más cuando impactan de modo notorio a una comunidad. Toda actividad humana por ínfima que sea produce un impacto al ambiente. Toda. Entonces, nos llega la hora de decidir si queremos un modelo que camine de la mano de la construcción colectiva y que se base en ideas consensuadas en debidos términos y reales escenarios con todos los componentes invitados a participar. Vivimos décadas de silencios donde lo ambiental no ocupaba agenda alguna, no solo desde el punto de vista político o de gobierno. Hoy, algunas escuelas hasta cuentan con programas avocados a llegar disparadores desde la educación formal e informal ambiental y desde edades iniciales. Pero vemos que ello no es suficiente si al momento de la toma de decisiones que ameriten un significativo cambio de desarrollo social, no son concertados y escuchados los pobladores, los lugareños, los que están hoy presentes, y que no tienen ni buscan rédito alguno sino gozar de un ambiente sano y equilibrado para ellos y para las generaciones futuras.

El esfuerzo no es de pocos ni de muchos. Es del colectivo. Y de todos también depende el cambio  de paradigma ambiental hacia el cual vislumbro estamos comenzando a transitar. Una sociedad sin educación, no crece ni es plenamente libre. La educación nos da derechos y también obligaciones. No olvidemos que el dueño del medio ambiente tiene nombre: SOCIEDAD.

Famatina hoy nos enseña hacia donde debemos mirar fundamentalmente quienes transitamos una responsabilidad política y ciudadana, o somos prestadores públicos. Y hacia esa dirección, hacia ese dueño colectivo que hoy reclama una respuesta, donde debemos detenernos para hacer que sus derechos no se tornen en ilusorios y puedan ser escuchados.

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Comentario de Mariana Garcia Torres el febrero 2, 2012 a las 2:26pm

Paula, si muy agradecida.

Si necesitas sobre algun temas especifico, podes con tiempo consultarme.

Si despues te parece, podemos incluso intercambiar logos o banners para ambas webs.

Esperamos que puedas participar en el Ebook.

Un cariño y gracias nuevamente.

Mariana

Comentario de Paula Ruggeri el febrero 2, 2012 a las 1:31pm

Mariana podria publicar esta nota en espaciosustentable.com? pusimos el link de sociedad ambiental seria muy enrriquecedor contar con tus opiniones respecto a este tema

Comentario de Daniel Roberto Tavora Mac Cormac el enero 27, 2012 a las 8:54pm

Dejando en claro mi incondicional adhesión al pueblo de Famatina, no solo por compartir los argumentos contrarios a una actividad de probado perjuicio para los desarrollos locales de los pueblos donde tales actividades se instalan.  y, mas importante aún, por el derecho que les asiste a resolver  sobre los recursos y las geografías en las que desarrollan sus vidas, si embargo me permito compartir algunas reflexiones acerca de la necesidad, en estos tiempos disruptivos y cambios a todo nivel de las organizaciones y comportamientos colectivos, acerca de la necesidad de trascender las acciones del mero reclamo y la oposición a algo, para atrevernos a dar el paso esencial hacia las transformaciones posibles y deseadas. En estos sentidos no podemos dejar de mirar cada situación particular en un contexto mas amplio y complejo y comenzar a preguntarnos a partir de lo que no queremos ¿Que es lo que queremos? ¿Que modelo de desarrollo deseamos para nuestros lugares y que aporte damos y recibimos de los otros estamentos de la organización social? En Famatina o en cualquier lugar del planeta, la cuestion clave en el presente es comenzar a dimensionar de formas complejas e integrales, lo que se esta dando en llamar la dimensión glocal, es decir entendernos en lo local pero también en lo global como realidades simbióticas que nos definen y nos proveen identidad pero al mismo tiempo nos coloca frente a otras identidades y otros niveles de organización humana de la que formamos parte y de la que recibimos y aportamos cosas que debemos racionalizar, administrar y socializar de las maneras que creamos convenientes. En estos sentidos el no a la megaminería debería encontrarnos trabajando alternativas para generar riquezas y empleo cierto en zonas hstóricamente empobrecidas e imposibilitadas de buscar creativamente sus propios desarrollos y las formas con las que, no solo van a crecer localmente, sino sus aportes y demandas de y a Las provincias, a la nación y al planeta de las que forman parte.-

Comentario de EDUARDO FREDDY ORREGO ESCOBAR el enero 27, 2012 a las 10:52am

ESTIMADA, LAMENTABLEMENTE NADA NUEVO BAJO EL SOL. EL AFAN DE ENRIQUECER LAS ARCAS DE UNOS POCOS ATENTA CONTRA EL PATRIMONIO DE MILES, Y SI UNO PENSARA UN POCO MAS MATERIALISTA, NO SERIA MUY FEO SI POR LO MENOS SE COMPENSARA MONETARIA Y SOCIALMENTE A QUIENES RESULTAN AFECTADOS, PERO ESA NO ES LA REALIDAD.....

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